(Se escucha la
obertura – La Fortuna Gobierna Al Mundo – de Carmina Burana)
Se ven unos ojos
abiertos. - (la cámara se aleja).
Son los ojos de un
hombre de mediana edad, acostado en la cama junto a una mujer.
Ésta es su esposa
y duerme recostada sobre su lado derecho. - (la cámara se ha alejado de los
ojos fijos del hombre y ahora los toma a los dos desde arriba, de pronto cambia
el planto y el hombre es visto desde los pies de la cama).
Sus ojos se fijan
ahora en sus propios pies. - (cambia el plano nuevamente. Ahora se filma desde
atrás de la cabeza del hombre, mostrando lo que éste está mirando).
Sobre la pared
frente a la cama, un sol gigantesco se oculta lentamente en el horizonte al son
de los acordes finales de la obertura de Carmina Burana (La fortuna gobierna al
mundo), rematados por timbales.
Cuando termina de
ocultarse, el cuarto queda a oscuras. - (la cámara toma al reloj despertador
que con su tic-tac es ahora el único ruido en la habitación).
De pronto, el
reloj suena interrumpiendo las ensoñaciones del hombre; éste observa como su
mujer se despereza y le dice:
- K.,
levantáte que se te hace tarde. - (se escucha la voz en off de K.: “como siempre, cuando no será tarde, cuando
llegará el día en que no tenga que salir corriendo detrás de un ómnibus siempre
lleno.”) - (la cámara toma ahora a la mujer que sin moverse de su posición
– acostada – habla semidormida).- Dale K., que después llegás tarde a la oficina.
“el día que ya no tenga que cagarme de frío en la
parada porque el ómnibus ya pasó o está retrasado, el día que no tenga que
bancarme más la cara de culo del jefe putéandome porque llegué dos minutos
tarde”.
K. se sienta en el
borde de la cama. - (la cámara se detiene en tomar cada uno de los objetos que
están sobre la mesa de luz a medida que K. los va agarrando: el reloj, la
billetera, las llaves, los cigarrillos. Muestra las espaldas de K. cuando éste
abre las persianas y es bañado por la luz azul del nuevo día que penetra
desbocado en la habitación).
Los ruidos de la
calle se meten en el cuarto.
Plano americano de
K. en la parada de ómnibus, recostado contra una columna del refugio mientras
aguarda tiritando la llegada del ómnibus, éste no tarda pero llega lleno.
K. se sube a él
con dificultad. - (la cámara filma al ómnibus mientras se aleja con K. en su
interior, apretujado por los demás cuerpos contra una de las ventanas).
K. entra a su
trabajo, un edificio de la década del ’50 jamás reciclado. Conserva el gris
sucio típico.
K. es un
oficinista común y corriente. Entra, marca su tarjeta y luego de intercalar
unas pocas fórmulas de cortesía con los compañeros que se cruzan en su camino
se saca el abrigo y se sienta en su escritorio. - (la cámara hace un paneo
hasta enfocar un gran reloj en la pared de la oficina; sus agujas comienzan a
girar rápidamente hasta que se quedan quietas en el exacto momento en que termina
el horario de trabajo de K.).
K. se incorpora,
se pone el abrigo, marca su tarjeta y sale a la calle donde luego de viajar en
un atestado y maloliente ómnibus llega a su casa.
Su esposa le
recibe con la cena preparada; K. responde mecánicamente a los comentarios y
preguntas que ésta le hace. - (la cámara se sitúa por sobre la cabeza de K.,
mostrando a éste y al plato del cual a intervalos regulares recoge su comida
con la ayuda de un tenedor. Está comiendo un churrasco. El churrasco tiene una
forma muy parecida al mapa de Uruguay. K. devora parsimoniosamente esa forma)
(flashback)
(plano del espejo
del baño donde está el reflejo de K. cepillándose los dientes mientras observa
sus rasgos y duda si debe llorar ahora o aguantar un poco más)
(corte y nuevo
plano en el dormitorio)
(la cámara enfoca
desde arriba la cama matrimonial, la esposa de K. ya está dormida, la
televisión colorea las sábanas e ilumina a K. cuando éste se acuesta
trabajosamente).
(plano a los ojos
de K.)
K. mira el techo.
- (plano al techo)
Desde el techo, un
gran ojo le observa sin que él se entere.
Antes que el sueño
lo domine consigue apagar el aparato de televisión con la ayuda del control
remoto y se duerme, pensando en que si se les quitara los disfraces a la gente
quizás se viesen cosas asombrosas y que tal vez él tenga derecho a ser el
Observador.
(fade out)
Se escucha la
obertura de Carmina Burana.
(fade in)
Se ven unos ojos
abiertos. - (la cámara se aleja)
Son los ojos de un
hombre de mediana edad acostado en la cama junto a su esposa, que aún duerme.
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