Lunes 25/6
9:05
Antes que nada se necesario aclarar algo por lo evidente que es.
Esta serie de apuntes que he decidido llamar "La novela vacía" están profundamente influenciados y siguen el esquema de "La novela luminosa" de Mario Levrero.
Otra cosa que me parece necesario aclarar: esto ni siquiera es un Levrero falsificado, no es ni siquiera una mala copia.
He ido a talleres dictados por personas que han sido discípulas de Levrero, leí la N.L. y es por eso que acudo a ella cuando la necesidad de escribir se hace acuciante.
Deposita gotitas hasta hacer un mosaico de carne latiente que suspira y entibia lo que de otra manera sería un vacío ocupado apenas por el frío aire de la soledad.
Hoy soñé que era un indio lanzando flechas a un grupo humano sitiado (aunque quizás fuera una ciudad), manejando el caballo con las rodillas y uno de mis codos.
Tenía un alto tocado de plumas como los que aparecen en las viejas historietas y películas del Hollywood clásico.
Lanzaba las flechas con gran habilidad, sin necesidad de siquiera mirar que mi caballo no se despeñanara o tropezara con alguna irregularidad del terreno.
Me ayudaba, creo que ya lo he dicho, con la presión que sobre él ejercía con mis rodillas sobre su lomo para dirigir su rumbo y mi codo se apoyaba sobre un costado de su cabeza cuando el giro era demasiado cerrado.
Ignoro si se puede llegar a tal grado de maestría en la equitación. Probablemente solo en los sueños, que suelen ser dar ideas bastante exageradas.
Como sea mientras me iba vistiendo para venir acá, estoy escribiendo en la burbuja que es mi trabajo, pensaba en el sueño.
El sitio asediado es nada menos que la literatura y las flechas que en apariencia son lanzadas con gran maestría de hecho jamás alcanzan su objetivo, ni matan ni hieren a nadie dentro de la gran ciudad amurallada.
Y así estoy condenado a reventar caballo tras caballo en mi asedio inútil. A dar vueltas sin parar ni pensar alrededor del gran objeto de mi deseo.
Algo parecido a lo que he estado viviendo últimamente con los cuentos.
Los mismos podría clasificarlos en dos grandes grupos.
Por un lado cuentos pequeños, basados en imágenes y sensaciones, más parecidos al resultado de una sesión de terapia que a una pieza literaria pensada.
El segundo grupo es el de aquellos cuya trama puede estar repleta de defectos pero es planeada de antemano, trata de ir en el camino que yo supongo debo tomar si algún día quiero alcanzar el dominio sobre este arte.
Entre una y otra forma de narrar me debato, animal polimórfico, pues he aquí que lo que me cuesta poco en la primera modalidad no logro llegar a quedar enteramente satisfecha en la segunda.
Al principio, cuando recién hago el esbozo de la trama, me siento satisfecho como después de una buena comida pero más tarde, cuando releeo lo que escribí y comienzo a corregirlo, mi ánimo decae a medida que el resultado de esas correciones corren el texto a un punto medio insatisfactorio.
----
Ayer leí "compaña", un libro de cuentos de Helvecia Pérez, una de las dos profesoras o maestras o guías en esos talleres de escritura levreriana que mencionaba más arriba.
Son cuentos mínimos, de experiencias o mejor aún de sensaciones, historias basadas en microfracciones de tiempo, en los últimos restos de antiguos recuerdos... pero todos ellos, escritos desde la óptica de una niña pequeña en el interior de Lavalleja hace casi 5 décadas atrás (lo que para el interior uruguayo en términos reales equivale a mucho más que la cifra pues es sabido, sobre todo entonces, que allá los cambios en la ropa, las costumbres, la música, etc. llegaban bastante tiempo después que en la Capital), espantoso hacer un paréntesis tan largo, todos esos extractos de tiempo encierran una tibieza del alma, un sensible rescate de la niñez y de una época que ya no existe.
Uno solo de esos cuentos quizás no hubiera dado esa sensación pero todos juntos, y todos están conectados, me sumergieron en aquellos caminos terrosos de mi propia infancia, a no mucha distancia de allí pues yo me crié en el departamento vecino, en 33.
lunes, 25 de junio de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Lombrices de cielo
Las tormentas eléctricas ocurren cuando un enjambre de lombrices de cielo cruza un área determinada, puede ser un área deshabitada –un campo...
-
16/10/2018 pornografía De pornógrafo. 1. f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación. 2. f. E...
-
18/10/2018 Un día, releí las partes de La novela vacía. Y ese fue su fin. FIN DE LA NOVELA VACÍA
-
Lunes 25/6 9:05 Antes que nada se necesario aclarar algo por lo evidente que es. Esta serie de apuntes que he decidido llamar "La n...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje un comentario aquí.