lunes, 23 de noviembre de 2020

Ejercicio para taller

Este ejercicio, más que elaborar un texto de la forma habitual, es decir: desde afuera de lo narrado; busca incluir a los talleristas como parte del texto.

Para ello la voz narradora no pertenecerá a ninguno de los participantes, aunque será encarnada sucesivamente por cada uno de ellos cuando realicen una acción o hagan un comentario.

Así, comenzaremos con una breve introducción de orden descriptivo, o usando una línea de diálogo:

"Esperaban la siguiente consigna y yo todavía no la tenía. Decidí hacer algo de tiempo comentando algún libro:

-Ah, Fulanito, la clase anterior me preguntaste si es posible escribir sobre un protagonista no humano. Te recomiendo leer "Los otros dioses", de Isaac Asimov. Es una novela no muy larga, dividida en tres partes. Podés leerla entera pero sobre todo te recomiendo la segunda parte, la del medio. Allí Asimov crea todo un mundo no humano. Está muy bueno, realmente, es una lástima que no siguiera escribiendo en ese estilo."

Este arranque provocará en Fulanito una respuesta. Supongamos que un "¿esa es la próxima consigna?", ya que Fulanito es demasiado literal y ya se olvidó que, minutos antes, explicamos hasta el mínimo detalle el ejercicio del que ya estamos participando.

No nos enojamos con Fulanito. El ejercicio no es fácil y demanda cierto grado de abstracción. No todos estamos igualmente provistos por la naturaleza.

Una salida elegante, coherente con el espíritu del texto que estamos construyendo, es responder "preguntó Fulanito, confundido ante la aparente discontinuidad".

Esto quizás provoque más confusión. Fulanito alzará entonces su mano derecha, desde la que asoma su índice extendido, mientras expele la letra "A", de forma repetida y con una tonalidad ascendente. Ha comenzado a entender.

El resto del grupo, que hasta el momento permanece en silencio, puede ser involucrado mediante una descripción que los interpele: "los otros talleristas observaban en silencio, inseguros. Damisela daba vuelta la hoja de su cuaderno para corroborar lo anotado minutos atrás, Bigotón bajaba la cabeza con un hmmm, sonido suyo característico en momentos de duda, mientras Añadida-a-último-momento seguía despistada como siempre".

Llegado este punto, y con el fin de aclarar la dinámica, corresponde autoexcluirse de la voz narrativa, continuando así el imaginario párrafo anterior. Declarar, por ejemplo, que "Jorge entretanto los observaba. Por las reacciones ajenas ya tenía una idea respecto a la suerte endeble de su propuesta, situación recurrente en su vida".

Llegados a este punto, es altamente probable que Fulanito, Damisela, Bigotón o Añadida-a-último-momento quieran saber por qué diablos Jorge habla de sí mismo en tercera persona.

Lo aconsejable entonces es completar la pregunta textualizándola. Es decir, supongamos que, contradiciendo su naturaleza por lo general mansa, Damisela reacciona apelando a un tono agrio, clara señal de irritación debido a su confusión. Tal vez piensa que todo esto es una elaborada tomadura de pelo, y por esa razón no cree en las amplias posibilidades del ejercicio planteado.

"Pensé que nos ibas a dar una consigna más, yo qué sé, más normal, como siempre. No sé el resto, pero no entiendo qué tenemos qué hacer".

Mismo procedimiento que con Fulanito: "comentó Damisela un poco molesta por no entender".

Es poco probable que suceda, pero si Damisela sube la apuesta e introduce en el texto una línea demasiado explícita, como puede ser "¿y vos por qué no te vas un poquito a la mierda?", es buen momento para dejar que intervenga la voz narradora.

"No te enojes con Jorge, fui yo quien propuso este ejercicio", dirá Jorge lo que, en principio, no ayudará mucho. Pero evidenciará el carácter experimental, removedor, de la actividad.

"No entiendo, yo tampoco entiendo pero les pido que no se peleen", dice Añadida-a-último-momento y, nuevamente, la voz narradora acota: "expresó Añadida-a-último-momento con urgencia, como si temiera que todo se fuera a la mierda".

"¿Ves que es un imbécil, ves?" acotará Damisela dirigiéndose a Bigotón, quien hasta el momento apenas se ha limitado a observar los acontecimientos. Se ha limitado a acompañar el surgimiento de las líneas de diálogo elevando las cejas hacia arriba, gesto habitual en él cuando quiere expresar "bueno, me parece que estaría siendo demasiado, mi naturaleza por lo general discreta me impide intervenir de forma más directa, por lo que espero explicar mi desacuerdo de forma satisfactoria, esto es, que se comprenda lo cerca del límite soportable que ha llegado esto", pero bastante más arriba en la frente de lo usual. Ha fruncido la boca como si fuera a producir una "o" prolongada, preocupada o jocosa, pero nada de eso sale del círculo rosado.

"Mmmmh" será en cambio su respuesta, bajando la cabeza mientras apoya los codos en las rodillas y entrecruza los dedos, como si hubiera encontrado un poco de aire todavía fresco bajo las rodillas, y lo estuviera atrapando entre las manos.

La voz narrativa dirá entonces: "Jorge, que en algún momento tuvo un interés romántico por Damisela, se da cuenta del cansancio al cabo de tantas descargas de furia injusta, siempre sobre él, y se pregunta si no tendrá que dedicarle más atención a Añadida-a-último-momento, cuyo intelecto no le despierta tanta atracción animal pero sí la considera interesante en un hipotético intercambio sexual".

Tal indiscreción por parte de la voz narrativa omnisciente será refutada por Jorge, aprovechada por Damisela para caerle encima a Jorge, provocará un nuevo alzamiento de cejas de Bigotón y que Añadida-a-último-momento se sonroje y lleve una mano al pecho, mientras revela que se siente incómoda ante tanta agresividad, y que ella solo vino a escribir pues eso es lo que prometía el anuncio que vio en internet.

"¿Ves? De eso se trata. Ahora agregá a lo que dijiste algo parecido a lo que verías en un libro luego de una línea de diálogo. ¿Qué te parece un aclaró Añadida-a-último-momento, sorprendida por la alusión directa a su oculto deseo sexual por Jorge".

"¿Pero qué decís, nene? A vos no te toco ni con un palo, no sé de dónde sacás esas cosas" será la respuesta más probable, a la que Jorge subirá la apuesta diciéndole "Muy bien, veo que estás entendiendo el espíritu de la propuesta".

"Qué propuesta ni propuesta, vos te estás haciendo el vivo. Que me disculpen los compañeros que no tienen la culpa, pero yo me retiro ahora mismo." dirá entonces Añadida-a-último-momento, levantándose de la silla mientras comienza a guardar sus cosas".

"No, pará, no. ¿Qué estás diciendo?" se dice a sí mismo Jorge.

"Pregunta Jorge a la voz narradora, con desesperación, al ver que sus planes de tener una sesión placentera de taller literario se esfuman", dice la voz narradora.

"Te acompaño, se solidariza Damisela, levantándose  de su silla"

"Esperen. ¡Basta! ¿Qué estás haciendo?" pregunta al borde del infarto Jorge a la voz narradora, que responde "pregunta Jorge al borde del infarto".

"¡Ah! ¡Ya entendí!" dice entonces Fulanito, quien hasta ese momento ha permanecido en silencio. "Por ejemplo, yo dije ¡Ah! ¡Ya entendí! y entonces tengo que añadir dijo entonces Fulanito, que hasta entonces había permanecido callado. ¿Es así, no?".

"Damisela y Añadida-a-último-momento abandonan el comedor donde hasta ese momento se venía desarrollando la reunión, Jorge camina pegado como una rémora tras ellas, ruega que disculpen si se sintieron ofendidas por algo, que él solo trató de realizar un experimento que se le ocurrió ayer de noche", dice Fulanito que ahora ha comprendido la mecánica del ejercicio, y tomó el papel de la voz narradora.

Bigotón lo mira. Baja apenas una de las cejas y la arremolina sobre la órbita de un ojo, tratando de expresar su contrariedad. "Él también hubiera preferido una consigna más tradicional, menos confusa. Se siente un poco estafado", apunta la voz narradora gracias a Fulanito.

"Bueno sí, la verdad es que algo de eso hay, dice Bigotón" dice Bigotón, y completa "dice Bigotón, tomando la posta de ser la voz narradora."

Fulanito abre la boca, y vuelve a usar su índice, esta vez en señal de felicidad. Bigotón también se siente aliviado y ambos ríen, acaban de entender el ejercicio. A partir de ese momento se pasan, como si fuera una pelota, la voz narradora. Cada vez que uno habla, el otro aporta el "dijo", "agregó", "preguntó", correspondientes.

Jorge, entretanto, permanece escondido en algún rincón oscuro y silencioso. Todavía falta media hora para que termine la sesión en el maldito taller literario, y no piensa salir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deje un comentario aquí.

Lombrices de cielo

Las tormentas eléctricas ocurren cuando un enjambre de lombrices de cielo cruza un área determinada, puede ser un área deshabitada –un campo...