domingo, 1 de abril de 2018

Un ascensor (protorelato)



Ese día a su reloj se le habían gastado las pilas justo a las 19:30 hs. de una tarde eterna.

Así que cuando penetró a su edificio y se encaminó a uno de los dos ascensores, tuvo que guiarse por el gran reloj de pared del bar en el que había comido dos fainás de orillo antes de ir a acostarse. El aparato, un reloj redondo y dorado, marcaba las cuatro de una madrugada que le resultaba particularmente angustiante: el nuevo día, había decidido, lo vería vencer sus temores para ponerle punto final a su relación de pareja con una vendedora de papel higiénico usado.

            Con el ánimo al nivel del piso pasó por delante de los dos guardias de seguridad sin saludar, la vista fija en el suelo como acostumbraba hacer cuando decidía que sus problemas lo eximían de toda convención social por mínima y poco comprometedora que ésta fuera.

            Los guardias, uno bajito y de rasgos aindiados y su compañero - alto, musculoso, ex policía de mirada irascible y bigote tupido - le observaron mientras penetraba en uno de los dos ascensores del edificio.

            Apretó el botón con el número de su piso y esperó a que las hojas se cerrasen, casi 10 segundos después la máquina inició el ascenso.

            Al parecer, algún sádico incompetente había arruinado la máquina, tan lenta en su ascenso como ruidosa, comparada con la quietud de la noche. Durante el viaje volvió a sentir la vieja sensación de encierro. Se apoyó contra una de las paredes de acrílico blanco, atento al zumbido de los motores y al rechinar de los cables, impaciente por la brusca sacudida que anunciaría el fin del viaje, el comienzo del ansiado aislamiento, 5 pisos por encima de la multitud.

            No había aparecido el número tres sobre el visor digital cuando el ascensor se detuvo de improviso, entre piso y piso, faltando aún tres más para llegar a su destino.

1) Tocó el timbre.

2) Aguardó en vano la ayuda.

3)Volvió a tocar el timbre preguntándose porque la ayuda demoraba tanto.

4) Comenzó a sentir claustrofobia.

5) Volvió a hacer sonar el timbre, esta vez con más insistencia.

6) Se preguntó cuánto tiempo habría pasado desde el momento en que el ascensor se detuvo.

7) Escuchó que el otro ascensor se ponía en marcha. Volvió a tocar timbre mientras oía como en él subían un grupo de personas cantando a viva voz. Quizás  por eso nadie le había oído cuando tocó el timbre la vez anterior, pensó de pronto.

8) El aire enrarecido en el ascensor se enrareció un poco más.

9) Se dio cuenta que era imposible que los porteros no le hubieran escuchado aún y que tan sólo demoraban el momento para ir en su ayuda.

10) Pensó en que cuando lo liberaran les diría unas cuantas verdades y que se quejaría con el administrador a la primera oportunidad.

11) Tocó el timbre, una vez más. El gran espejo que ocupaba todo el fondo del ascensor le ofreció la imagen de un hombre confundido (asustado).

Luego:

12) Se dio cuenta que la ayuda no llegaría.

13) Aún no creía en lo que estaba sucediendo.

14) Intentó llamar la atención de los vecinos golpeando las paredes hasta que recordó que ese era un edificio de oficinas mayormente vacías en la noche (por esa misma soledad lo había elegido para vivir).

15) Pensó en su pareja, en las frases que había armado, duras, implacables, infalibles ("Cómo terminar con ella y salir bien parado"). Extrañó su cálida cadera, odió sus propios egoísmos y falta de confianza, no sólo en sí como en todo, en todos.

16) Las luces del ascensor se apagaron. El aire enrarecido adquirió un significado diferente.

17) Desechó un nuevo pensamiento pero no pudo evitar preguntarse cómo explicarían los porteros en la mañana la presencia de su cuerpo caído en el ascensor ("horror!  - se dijo - estoy evaluando mi muerte! previendo mi cadáver!").

18) Recordó como hace unos meses unas peculiares manchas marrones habían aparecido en los bordes de una de las puertas de uno de los ascensores.

19) Los porteros de los edificios, razonó, en su mayoría son policías retirados o policías que de noche realizan ese trabajo para redondear sus ingresos, en cualquier caso gente con mucha experiencia en formas y lugares para hacer desaparecer un cuerpo.

20) Aunque el calor y la falta de oxígeno lo tenían al borde del desmayo, creyó oír pasos en las escaleras y luego en el corredor junto a las puertas del ascensor.

21) Unos serie de golpes suaves pero insistentes acariciaron el ascensor desde fuera; imploró frenéticamente y luego gritó cada vez más débilmente hasta que oyó como los pasos se volvían a oír, alejándose.

22) Pidió perdón (varias veces) a la nada, por nada.

23) En la oscuridad la esfera fluorescente de su reloj volvió a mostrarle aquel tiempo inútil: las siete y media de una tarde que ahora se le antojaba hermosa, inalcanzable ya.

24) Con sus últimas fuerzas logró abrirse las venas. Al menos esta vez también deberían limpiar el piso.



NOTAS



NOTA I:

1) Tengo que observar detenidamente el ascensor de mi edificio.

2) Las partes en las que el personaje (o el narrador) habla deben ser cuidadosamente escritas, utilizando de mis experiencias personales la cuota mínima de realismo sin que por eso llegue a ser una especie de diario personal revelado.

3) Creo que las figuras de los dos porteros están excesivamente ajustadas a los de mi edificio. Tal vez debería cambiar al de ojo aindiados por un rubio de rasgos afilados (tipo nazi de los '40 ) con lo que agregaría un toque posmoderno al relato (¿o quedará mejor el rasgos aindiados?) y al expolicía por otro expolicía.

4) Solucionar varios problemas:
a) ¿Qué canción cantan los del grupo que sube en el otro ascensor? b) Primero digo que el tipo vive en el 5º piso, luego aclaro que el ascensor se detiene en el 3º y a continuación indico que aún le faltan 3 pisos para llegar al suyo (solución: cambiar el 5º piso del comienzo por un 6º). Investigar modo. 
c) ¿Cömo introducir al personaje? No ya su "forma psíquica", cosa que está hecha desde el vamos (su estado de ánimo, la decisión de no saludar, la claustrofobia y el terror a la oscuridad, su decisión final de suicidarse, etc.) sino su forma física (cara, edad, complexión, etc.). Al respecto existen varias formas, pero sólo se me ocurre una y la he utilizado en demasiados cuentos (en realidad es un truco muy burdo), es algo así como:
"El espejo grande y sin defectos que casi en su totalidad ocupaba la pared del fondo del ascensor le devolvió la imagen de un hombre ya entrado en la madurez. Repasó como desde hace más de 8.500 amaneceres su rebelde cabello negro cada vez más disminuido; su boca nerviosa que parecía nunca colocaría sus gruesos labios en una posición definida; los huidizos ojos ocultos tras unos anteojos de metal con el laqueado azul saltado en algunas partes; la nariz inquieta y decidida, tal vez lo único decidido de que gozaba en todo su cuerpo."
Pero no acaba de convencerme, tal vez este parlamento podría colocarlo en boca de algún otro personaje pero esto implica inventar a alguien que debe ser definido con lo que volvería de nuevo al primer problema o sea: quién o de qué modo defino la apariencia física de un personaje.
d) ¿Cómo caracho se corta las venas? No es frecuente que alguien vaya por ahí con algo que le sirva para abrirse las muñecas. Pensaba hacerlo utilizando los eslabones de la malla del reloj lo que agregaría un claro simbolismo: el hombre muriendo en el desconocido tiempo (el reloj está parado, por eso es desconocido), pero luego me pareció una boludez.

e) ¿Dónde irá un escritor para que le informen acerca de cómo puede suicidarse una persona en un ascensor?

f) Considerar otros métodos.

g) Métodos desechables:

- ahorcamiento

- envenenamiento
- descuartizamiento
- asfixia por inmersió
n
- muerte por aburrimiento



NOTA II: He cometido un error de orden técnico. Por lo que sé es imposible apagar la luz de un ascensor desde fuera sin desconectar la energía del otro; por lo tanto, si los porteros buscaban aislar al individuo sin que nadie lo notase deberían haber estado dentro, junto a él. Como no fue esto lo que sucedió sólo queda una persona que estaba en condiciones de apagar las luces y esa persona es el mismo individuo. Investigar.


NOTA III:  Desarrollaré la trama en un lenguaje llano pero con múltiples resonancias auto-referentes sin que por eso se torne críptica.

Un ejemplo de cuento críptico:

"Obtuve el raro privilegio de observar como se oculta un píonodonte en la tierra. Sucedió al atardecer, en un desierto priscal.

El repitiente arañador de la tierra escondía sus repeladuras ante mis asombrados ojos.

Tergiversé mis antígenos eritrocitarios y por poco no me sumerjo junto a Él en su marasmo exagerado."


NOTA IV: Recorriendo el interior de mi cráneo hallé cuantiosas sumas debidas a muchas deudas sin pagar. Ésta es una de ellas y me pregunto si estoy haciéndolo o sólo pierdo el tiempo.


Descarto una versión fantástica:

1) Entró en el ascensor.

2) Oprimió el botón.

3) El visor ascendió el número en rojo hasta una altura inexistente en su edificio.

4) El ascensor se detuvo. Sobre su techo escuchó pasos, reconoció las voces que oyó como pertenecientes a las de sus progenitores.

1. Se masturbó (variante guaranga).

2. Se mutiló un dedo en señal de duelo (variante africana).

3. Las puertas del ascensor finalmente se abrieron. Más allá de la puerta se extendía la negra noche. Se asomó temeroso al borde y observó como la luz de la luna encantaba la ciudad allá abajo, a varios centenares de kilómetros.

5) Una cama vino en su ayuda.

6) Subió a ella.

7) Al otro día se despertó en su apartamento y no fue a trabajar.

8) Derrochó la jornada viajando con creciente locura en el ascensor sin que la singular experiencia se repitiese.

9) Al atardecer la policía lo internó en el manicomio.

10) Entrada ya la noche, los dos porteros volvieron a sus lugares de trabajo, esperando, echándole ocasionales miradas al ascensor ahora vacío.

11) A las dos y media de la madrugada un habitante del edificio entró en él.

12) Uno de los porteros le alcanzó un mate al otro.

           

¿FIN?

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