Mi padre dividió en tres una parte del terreno.
Mi hermana Ninfa, fiel a su espíritu fantasioso, plantó rosas. Pero las rosas demoran mucho en llegar al punto en que pueden ser vendidas ya que nacen torcidas y, como la gente, se enderezan cuando terminan de crecer.
Mi hermano Chiquito me dijo “yo me encargo de lo verde” y sembró su cantero con yuyos para acompañar las flores en sus ramos.
Y yo sembré pensamientos, dalias alrededor del cantero y margaritones en su centro.
Entonces cuando la gente venía a comprar flores a casa vendíamos ramos hechos con flores del cantero que estaba en el medio, el mío, rodeadas por los yuyos verdes que sacábamos del cantero de mi hermano.
La gente veía las rosas de mi hermana pero no las querían, porque todavía estaban torcidas.
Mi hermana Ninfa, fiel a su espíritu fantasioso, plantó rosas. Pero las rosas demoran mucho en llegar al punto en que pueden ser vendidas ya que nacen torcidas y, como la gente, se enderezan cuando terminan de crecer.
Mi hermano Chiquito me dijo “yo me encargo de lo verde” y sembró su cantero con yuyos para acompañar las flores en sus ramos.
Y yo sembré pensamientos, dalias alrededor del cantero y margaritones en su centro.
Entonces cuando la gente venía a comprar flores a casa vendíamos ramos hechos con flores del cantero que estaba en el medio, el mío, rodeadas por los yuyos verdes que sacábamos del cantero de mi hermano.
La gente veía las rosas de mi hermana pero no las querían, porque todavía estaban torcidas.
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