miércoles, 5 de diciembre de 2018

Rodeos y máximas



Anfitriona
Conozco a una mujer que tiene la costumbre de ofrecer servicios sexuales a las amistades de su esposo. Lo hace durante la cena, disponiendo en poses dudosas la comida que sirve sobre los platos. Aunque uno tampoco es de fierro. De buena gana me garcharía un par de ravioles.

Comienzo
Pocas cosas arruinan más el despertar que recordar el éxito de un amigo.

Sencillo
Dentro del parque el mundo parece más sencillo, menos confuso. Alcanza la mierda de perro incrustada dentro del calado de una suela para resumirlo a la perfección.

Caballeresco
Pocas cosas deciden más el futuro de una pareja que la actitud del hombre luego de hacer el amor. Limpiarse el glande con las cortinas del dormitorio, por ejemplo, está desaconsejado.

Prudencia
Nunca digas nunca. Especialmente si estás perdido en el desierto y un beduino te exige favores sexuales a cambio de un sorbo de agua.

Evento
Ayer choqué el auto contra un grupo de señoras. Tomaban el té en unas coquetas mesas dispuestas sobre la terraza de una confitería que da a la rambla. Fue un suceso colorido y muy aromático.

Recuerdos
El traumatólogo quería perforarme el codo para soldar la articulación fracturada. Le dije que no se molestara y lo dejara así, colgando. Cuando tenga nietos voy a conquistarlos lamiéndolo.

Coima
Demorar una decisión es injusto para quienes dependen de ella y gozoso para quien los observa.

Final
Pocas cosas provocan más insomnio que recordar las mentiras descubiertas.

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